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domingo, 29 de marzo de 2020

El Crítico Bueno XXI

JUAN ESLAVA GALÁN


Historia de España contada para escépticos


Abro este libro con las grandes expectativas que siempre me hace sentir este autor. Lo empiezo con el deseo, con el anhelo de encontrar alguna clave aún desconozco, algún punto que me haga cambiar mi escéptica manera de ver las cosas y, por supuesto, a España. Leí, hace unos años el libro de Hitler y en alguna parte de ese libro, si es que recuerdo bien, mencionaba que había tres tipos de personas, a saber: la masa, fácilmente manipulable por medio de su propaganda; los analíticos, a los que había que ofrecer datos para que pensasen lo que convenía a sus intereses (los de Hitler); y los escépticos, imposibles de manipular, porque siempre creerían que todo es mentira, hasta la mayor de las verdades...


Y para los que no lo son

Soy una persona que ha perdido la fe en la política, en España y, por supuesto, en las personas. Soy uno de esos escépticos a los que Hitler no daba más solución que la hoguera porque estaban perdidos para su causa. Quizá ahondando en nuestro pasado pueda comprender el presente. Quizá el pasado que nos describe el autor difiera del que ya conozco, y en ocasiones, me hace pensar que no tenemos remedio, que siempre hemos sido igual. Quizá...

viernes, 23 de marzo de 2018

BANDERAS AJADAS

Este extraño país en el que habito, puede presumir de ser el segundo más montañoso de Europa sin contar con ningún pico de reseñable altura. Extrañas sus gentes, que como yo, contamos con un carácter, unas formas de hacer y de actuar que descolocan a cualquier observador ajeno a la tierra que nos ocupa.

Individualistas hasta la médula quizá por herencia teutona, transmitida por los Habsburgo en los doscientos años que rigieron el destino de España. Sin duda, los más brillantes de nuestra historia. También es muy posible que no sea "culpa" de los Habsburgo y esté aplicando otra de nuestras costumbres más arraigadas y que forman parte de la genética Hispánica. Echar la culpa a los demás.

Desde mi punto de vista los Austrias nos hicieron mucho menos daño que los Borbones posteriores, que nos dejaron un legado mucho más pernicioso y que sigue estando latente en nuestra sociedad. Nuestro genuino sentimiento de inferioridad, nuestra percepción de nosotros mismos como incultos y paletos, y esto que digo se puede probar fácilmente al lector. El lector pensará que él no es inculto, ni paleto (individualista), pero si por un segundo piensa en su vecino (ese sí que es un paleto), su cuñado (inculto) o cualquier otro ya sea de su entorno o que aparezca por televisión (inculto y paleto).

Por estos motivos atrás descritos, a veces, y solo a veces, a mí también me sorprenden   nuestras reacciones. En ocasiones somos capaces de actuar unidos para respaldar una causa, no necesariamente buena. Millones de españoles han acudido juntos, movidos por un sentimiento de autodestrucción, a votar al PP. Pero dejemos esto de lado. Uno se acostumbra a cualquier cosa. Estos últimos meses se llevó a cabo una, se dijo que espontánea, especie de comunión patriótica. Todo el mundo se sintió de repente superespañol. Hasta yo. No había más remedio. Se vivió una situación de conmigo o contra mí. España no podía permitirse indecisos. España quería que todos sus hijos dieran una auténtica lección a la díscola Cataluña.

Yo soy español, español, español...


Personalmente no me dejé arrastrar por la locura del momento hasta ese punto, me negué a ir más allá de mi modesto apoyo moral. No así una gran parte de mis vecinos, y de los vecinos de mi pueblo, y de los vecinos de Valencia y, supongo, los vecinos de cualquier rincón de España. De repente nos regalaron generosamente con los colores patrios, ni un balcón sin la bandera de España, ni una ventana sin nuestra enseña, España ondeando al albur del viento, roleando al capricho de Eolo.

Varios meses después se vuelve a demostrar nuestro carácter nacional. Ahí siguen las banderas. ¡Con dos cojones!. Perdido todo lustre, azotadas por crueles ráfagas de aire frío y lluvia, ajadas ya, por las inclemencias, quemadas por el sol. Olvidadas, abandonadas, ignoradas. Cumplida su función ya no importan, no son nada. Triste recordatorio de nuestro trato a la patria. Enarbolada con pasión y pisoteada al instante siguiente, según convenga.

Y cuando se rompa se va al chino y se compra otra



viernes, 6 de marzo de 2015

El Morado

Era noche cerrada cuando la alarma del móvil me sacó de lo más profundo de mi sueño. Se esfumaron como por arte de magia las ninfas que animaban mis oníricas experiencias. Sus suaves caricias se tornaron en una luz parpadeante y sus voces aterciopeladas en una insistente campanilla. Maldiciendo mi suerte me puse en pie, y trastabillando a oscuras por la habitación, gané el cuarto de baño. Encendí la luz y se rebeló ante mi, en su máximo esplendor, el cuerpo que me dio Dios. Me acaricié distraídamente mientras observaba en el espejo la belleza de mi desnudez. Oriné poniendo todos mis aletargados sentidos en hacer puntería y una vez más me prometí, en vista del resultado, hacerlo sentado la próxima vez.



Me lavé la cara con abundante agua y más despejado, me volví a mirar en el espejo, y mientras me deleitaba con el buen trabajo que estaba haciendo la naturaleza al convertir el rostro de un muchacho en el de un atractivo hombre maduro, reparé en un moratón que ensombrecía mi musculado bíceps.




Lancé la mente atrás intentando alcanzar el momento en que sucedió semejante accidente, pero mi memoria me jugó una mala pasada y el suceso quedó oculto tras la bruma insondable del olvido. Sin embargo, había algo que podía recordar, que no más de dos meses atrás ya había sufrido otra misteriosa aparición en el mismo lugar y forma.


Evidentemente este misterio no sería tal de no haber ahondado, últimamente, en la sana costumbre del beber. Puesto que, como todo el mundo sabe, igual que sucede con el deporte, que es sano practicarlo, pero en exceso, véase el deporte de élite, es perjudicial para la salud. Lo mismo sucede con la ingesta de alcohol, que siendo moderada, agudiza el ingenio, favorece las relaciones e insufla vigor, pero en exceso daña el organismo en múltiples formas y ni tan siquiera te deja el consuelo de conseguir una medalla. En esas andaba yo, tratando de convertirme en bebedor de élite a sabiendas de la nula recompensa y por un motivo , que sinceramente ignoro, cuando apareció el morado.

Terminé de asearme, me vestí y acudí al trabajo, pero mi cabeza no paraba de darle vueltas al banal suceso. ¿Por qué semejante cardenal adornaba mi cuerpo?¿Qué relación tenía con la ocasión anterior?
Cavilando saqué la conclusión de que en el momento de recibir la imprimación del morado debía andar borracho, y como esto no suele suceder fuera de las horas de trabajo en otro lugar si no en la comparsa, evidentemente, sucedió o en el trabajo, o en la comparsa.

A lo largo de la mañana, mientras mordía distraídamente mis uñas, apareció Vitoriano. El hijo menor del mecánico vecino. Una mala bestia de 1'80 de estatura, con tan oronda figura que rivalizaría con la de un oso pardo. Brazos grandes como pata de elefante y en definitiva, el porte duro y robusto de un tocón de secuoya gigante.


 Sus inquietantes ojos, pequeños y negros, cargados de una inteligencia primitiva como la del hurón, sus dientes desportillados como los de una sierra vieja y un mechón de pelo duro y ensortijado, con la apariencia del vello púbico, que como una isla, se dejaba ver en  un lugar en el que debería estar la calva, todo esto unido, le daban una apariencia tan extraña como las nieves en el kilimanjaro, extraña, pero ahí está.

Con un gruñido semejante al de los cachalotes en celo, llamó mi atención en la distancia. Con el paso firme y decidido de los que se saben dueños del mundo, tal cual, los rinocerontes en la sabana, se dirigió directamente al lugar que yo ocupaba. Al alcanzar mi posición me gritó, mi propio nombre, al oído, para deleite del señor GAES, que de haberlo visto se habría frotado las manos pensando en futuros beneficios.

A modo de saludo lanzó su poderoso brazo derecho hacía atrás `para tomar impulso y después, con la inercia acumulada lo dirigió directamente a mi hombro izquierdo. Con la habilidad adquirida en multitud de ocasiones anteriores, separé los pies, incliné levemente mi cuerpo al encuentro del "martillo de Thor" y dibujé en mi rostro una expresión de "ni me importa, ni me duele" que habría hecho enloquecer de envidia al mismísimo Keanu Reeves.

Lo vi claro, ¡Este ha sido!, me dije...

jueves, 8 de mayo de 2014

MENTE ENFERMA

El otro día Riskotix pasó a verme al trabajo. En un momento de relajación, le convencí para que escuchase un fragmento desechado de Dark Dusk que tenía guardado por mi mochila. A medida que el relato avanzaba, vi como su expresión iba cambiando y se transformaba en una mueca de repugnancia absoluta. Su veredicto fue: "Tienes la mente enferma". Con estos antecedentes os animo a que aquellas personas con almas cándidas, impresionables o mentes sensibles, dejen de leer ahora mismo.

AXEL FOYLE
(hipotético capitulo 7)

La mejor época de mi vida la pasé en Vietnam. Aquello era el paraíso de los homosexuales, mirases donde mirases veías cuerpos jóvenes y musculados, la mayoría del tiempo en "shorts". No es cierto que los gays estén mal vistos en el ejército, eso solo lo afirman los estirados hijos de puta de West Point. Lo cierto, es que son raros los tíos que no se han enrrollado con un compañero de armas. Compañerismo, de eso se trata.

Rompí unos cuantos culos antes de dar con Jim, incluso fuimos juntos de putas antes de considerarnos pareja. Pero allí todos respetaban a todos, los heteros tenían un millón de putas amarillas donde elegir, y los drogatas se metían lo mejor de lo mejor. Lo dicho, un jodido paraíso.

Me reenganché dos veces, eso hace un total de tres años. Me enviaron con dieciocho y volví con veintiuno y un ojete como el túnel de Caldecott.


Justo antes de volver, mis compañeros pensaron que ya era hora de que me cargase a un puto "Charlie". En mi zona en tres años, no había oído ni un solo disparo. Así que nos fuimos a Saigón, nos emborrachamos y pillamos a dos amarillos al azar. Nunca olvidaré las caras de miedo con que nos miraban, me hizo sentir... Mmmmm, poderoso... Ja, ja, ja, eso no significa que me gustase, pero estábamos en guerra, y si era amarillo, era enemigo, así que saqué mi arma y les apunté. Aún lo veo como si fuese ayer, incluso huelo la inmundicia que uno de ellos se hizo en los pantalones.

¡PAM!

Le disparé en un ojo, pero le estalló la cabeza entera, pensé que sentiría algo, pero no... Como si nada.

Después, cogimos al otro amarillo y nos lo llevamos de juerga, lo emborrachamos y después nos metimos en la misma habitación con tres putas y "el Charlie", casi se le salen los ojos de las órbitas cuando le empecé a dar por el culo, fue una pasada, pero no te creas, le dejamos follarse a una puta antes de hacerle maricón, ja, ja, ja. El cabrón lo pasó en grande. Aquello si que eran buenos tiempos...

Y aquí, bueno, aquí las cosas no salieron como yo pensaba... Con mi hoja de servicios debería haber llegado mucho más lejos, pero algún jodido puritano de los de arriba no quería a un maricón en su club de Pigs. Es Irónico, porque me he follado a más de uno en ese club. Y lo peor fue lo de la puta película, el jodido negro tenía que llamarse como yo, y ser un taquillazo, ¡Jódete Axel! desde entonces Ratzinger me llama por el nombre completo, es un bromista, pero tarde o temprano me las pagará, y mis pelotas rebotarán en su culo peludo.

El caso es que desde que me dí cuenta de que mi carrera estaba acabada, empecé a pensar en el retiro, así que me metí en asuntos un poco turbios, ya sabes, a un poli no hay día en que no se le presente la oportunidad de ser un corrupto, ni político que no se la ofrezca.

¿Sabes por qué te cuento esto?

Cathy negó con la cabeza. Estaba amordazada y atada a una silla. Los ojos llorosos y el pelo revuelto.

Ja,ja,ja, pues muy sencillo, algo salió mal en un negocio que íbamos a cerrar en el concierto, un par de federales se presentaron y lo echaron todo abajo, ahora necesito una cabeza de turco y tu eres ideal.

Preciosa, te he contado todo esto porque voy a matarte.

domingo, 30 de marzo de 2014

EL RITUAL

Existe en Japón un ritual ancestral por medio del cual, alguien se arrebata la vida del modo más doloroso que cabe imaginar. Esto no es así por casualidad. La vida es un bien muy preciado y precisamente por eso el hecho de perderla por tu propia mano, debe hacerte recordar, a cada milésima de segundo, lo mucho que se pierde.

A este ritual se le llama Seppuko, pero se le conoce como Hara Kiri, su acepción más vulgar. 

Por lo general los que recurrían al Seppuko, se buscaban un socio que acelerase el final.


Los motivos que empujaban a alguien a recurrir al Seppuko eran diversos, el deshonor, la orden un superior, la muerte de este o sencillamente no envejecer.

Este ritual está ya en desuso, pero eso no impide a la gente seguir quitándose la vida.

En España se registran más muertes por suicidio que por accidente de tráfico. Es la primera causa de muerte "externa", o no natural, y sin embargo, estos datos sin ser ocultados, se silencian.

Todos los fines de semana se da la cifra de muertes por accidente, sin embargo nunca se menciona el número de suicidios, es una incógnita.

El suicidio se ha convertido en algo oscuro y que no afecta más que a los familiares del difunto. Que se quedan con la angustia permanente del ¿por qué? y la sensación irreal de que podrían haber hecho algo más por evitarlo.

Mirar a otro lado u obviar que esto sucede, no es manera de afrontar el problema. Tratarlo como algo natural e inevitable tampoco. Estoy muy lejos de conocer la solución a este problema, pero soy consciente de que negar que esto ocurre, que la gente se quita "de en medio" todos los días, no es el mejor modo de afrontarlo.

Los medios de comunicación no tienen nada que decir al respecto


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Hasta aquí había escrito, y no pensaba seguir más allá, solo unas lineas, pero estos días pienso mucho en el tema y leo cosas relacionadas, así me he enterado del temor que sienten los medios de comunicación al llamado "efecto contagio" que puede provocar una noticia relacionada con el suicidio, en alguien que ya es propenso a quitarse la vida.

No sé hasta que punto me convence ese punto de vista, desde luego yo siempre he pensado que es mejor saber, que no saber. Ni necesito, ni quiero, que me protejan. En todo caso, hasta los últimos suicidios de gente famosa, fueron siempre por realizar juegos eróticos arriesgados. Osea, que no se suicidaron, por lo tanto no nos informaron de ningún suicidio.

También he pensado en la supuesta "herencia" que puede haber entre los suicidas. Sin saber absolutamente nada de genética, he llegado a una conclusión. Cuando un ser querido se quita la vida, tratamos de racionalizar el hecho como medio de defensa ante el dolor, y mientras hacemos esto, lo aceptamos y al aceptarlo se nos abre esa posibilidad en el horizonte. Si llegamos a aceptar que alguien no deseaba seguir en el mundo y que ha elegido el momento de "irse", aceptamos que quizá nosotros también elijamos esa opción en el futuro, con lo que el componente genético no existe...

En fin, ahí estoy, dándole vueltas a una cuestión irresoluble. 

¿Por qué se ha suicidado?

jueves, 27 de febrero de 2014

NÚMEROS MÁGICOS


-Números mágicos
-¿Números mágicos?
-Si, números mágicos.
-Dios mio, ¿pero de qué estás hablando?
-Los números sí que nos están hablando, tratan de decirnos algo.
-No te comprendo.
-¿Alguna vez has mirado el reloj y eran exactamente las once y once?
-No sé, seguramente ¿y qué?
-¿Qué te sugiere eso?¡Es un mensaje!
-¿Un mensaje?¿Estás borracho?
-En serio, ¿crees que es casualidad?
-Creo que si son las once y once, faltan nueve minutos para que pase el autobús, o hace exactamente cuarenta y un minutos que debería haber terminado de almorzar, eso es lo que creo.
-¿Entonces cuando miras la hora y son las veintitrés y treinta y dos, no te hace pensar que tienes treinta y dos años y quizá los números te quieren decir algo?
-¿y si tuviese treinta y seis?
-Te tropezarías incesantemente con el número treinta y seis, ¡Ah! y por cierto, no estoy borracho... Aunque he estado bebiendo.
-Lo suponía.
-¡Venga! No seas estúpido. Piensa en la cantidad de veces que los números se repiten en tu vida. Números extraños que se cuelan con total normalidad en tu rutina diaria.
-A mi eso, no me pasa.
-¿Seguro?
-¿Por ejemplo?
-Por ejemplo, todo. ¿No te has despertado en mitad de la noche y al mirar la hora solo faltaban unos minutos para que saltase el despertador?
-Si, que putada...
-Ahí lo tienes.
-Absurdo. Todos los días, el despertador  suena a la misma hora, mi cuerpo ya se ha habituado.
-Que cuerpo más listo, entonces, ¿nunca te has dormido?
-Nunca.
-¡Vamós!¿Ni siquiera los fines de semana?
-Bueno, alguna vez, pero eso no quiere decir nada. Y los fines de semana, sé que no tengo la necesidad de levantarme y por lo tanto, no lo hago.
-¿Y por qué te levantas antes de que suene el despertador? Al fin y al cabo se supone que te pones la alarma para no tener que preocuparte del tiempo hasta que suene.
-Solo sucede a veces, la mayoría de los días me levanto con la alarma.
-Los números son mágicos y te avisan de algo.
-Son casualidades, ya te lo he dicho.
-Las casualidades no existen, en realidad se llaman serendipias y si te paras a pensarlo son de lo más inquietantes.
-¿Los números o las casualidades?
-Ambas cosas, fíjate. La semana pasada me acosté, soñé con un viejo amigo, Ramón. Me desperté de repente, inquieto, miré la hora, una jodida costumbre que tengo, eran las doce y veintitrés.
-¡Dios mio! Apasionante, jajaja.
-Escucha. Ramón cumple años el veintitrés de diciembre, y cuando me acosté, eran exactamente las veintitrés y doce minutos. El reloj se había dado la vuelta, y aunque solo había dormido durante una hora y once minutos, que casualmente son tres unos, me sentía totalmente descansado, y habría jurado, de no haber visto la hora, que había dormido toda la noche.
-Fascinante.


-¡No te burles! Aún no he acabado. Ese día seguí durmiendo y a la mañana siguiente vi a mi hermano Josemi. ¿A qué no sabes cuando es el cumpleaños de mi hermano?
-Pues no, dímelo tú.
-El veintitrés de diciembre, el mismo día que Ramón. Y encima, en el momento que lo vi no caí en mirar el móvil, pero no estuvimos hablando más de veinte minutos y cuando se fué, lo miré y eran las doce y cuarenta. Casi seguro que lo vi a las doce y veintitrés. Que lástima no haber mirado la hora entonces.
-Estás chalao.
-¡Hostia!
-¿Qué pasa?
-Mira la hora.
-La miro.
-¿Qué hora tienes tú?
-Las cuatro y dieciséis.
-Las dieciséis y dieciséis, la matrícula del coche de mi hermano, justo ahora que estamos hablando de él.
-Joder tío, los números no son nada, los inventamos nosotros.
-No, nosotros los descubrimos, los números siempre han estado ahí, esperando a que los comprendiésemos, por eso encajan y no te pueden engañar. Uno más uno, siempre son dos, por eso son mágicos, porque a pesar de ser inmutables, tratan de decirnos cosas y nos las dicen tan claramente que no somos capaces de verlas más allá de su valor numérico. Los números son mágicos.
-Estás definitiva y absolutamente loco.
-Cinco.
-¿Qué?
-Cinco.
-¿Cinco?
-¡Por el culo te la hinco!

viernes, 8 de julio de 2011

GALACHEFX II

WOK DE VERDURAS CON PESCADO

Saludos parroquianos, estoy de nuevo con vosotros, para que dejéis de alimentaros con esas mierdas precocinadas que esta vida tan estresante nos obliga a ingerir.

Aprovechando que las chicas Galatex llevan tiempo sin pasarse por aquí y que ya he olvidado la hostia que me pegó Cristina tras la primera entrega de esta serie, me dirigiré única y exclusivamente a vosotros, los machos de la manada.

En este mundo tan feminista en el que vivimos, un hombre también tiene que desenvolverse en la cocina como el más experto de los chefs, ahora, dile a tu mujer que cambie una rueda del coche, a ver que te dice...

En fin, a lo que vamos, os voy a dar una receta con la que conquistaréis el corazón de la más endurecida de las féminas, y a buen seguro que conseguirás una recompensa acorde con tus méritos y esfuerzos.

En primer lugar poneros buena música mientras cocináis, yo en este caso me decanto por la lista de los 10 temas más refrescantes del verano que nos colgó Little. Y sin mas, vamos a los ingredientes.

INGREDIENTES
Para dos personas...

Una zanahoria, cortada en juliana (¡en tiras capullo!).
Un pimiento rojo.
Medio calabacín.
Media berenjena.
Una cebolla.
Champiñones.
Dos medallones de merluza (podéis usar cualquier otro tipo de pescado, incluso algún tipo de carne).
Pasas (si os gustan).
Salsa de soja.
Hierbas provenzales (si os gustan).
Pimienta.
Agua.
Aceite.
Sal.

Los ingredientes de calidad

Corta el calabacín, la berenjena y el pimiento en trozos grandes, pero que te quepan en la boca. La cebolla y la zanahoria en juliana. La merluza tendrás que trocearla al menos una hora antes y sumergirla en salsa de soja, dejándola macerar hasta el momento de añadirla al wok.

Ahora la mala noticia, necesitas una sartén wok. No hay excusas, sin sartén no hay receta. La buena noticia es que las venden baratas, por menos de lo que cuesta un filete de mero tienes una. Al parecer, todos los restaurantes Wok y los chinos de España están cerrando por la crisis y están de saldo. Recuerda que tu esfuerzo se verá recompensado. ¡Te vas ha hartar de follar chaval!.

Sigamos, enciende el fuego a máxima potencia, añade un poquito de aceite, poco. Cuando esté caliente se añaden el pimiento y la zanahoria, les pones una pizca de sal y vas removiendo hasta que empiecen a dorarse. En ese momento añades un chorrillo de salsa de soja, sigues removiendo un poco más y añades la cebolla, le pones un poco de sal y remueves para que no se queme. Cuando esté dorada la cebolla, repites la operación de la salsa de soja. A continuación se añade el calabacín y la berenjena. Sal de nuevo, en pequeña cantidad, remueves hasta que se vaya dorando y soja de nuevo. En este punto y después de haber dado un tiempo a que los alimentos absorvan la soja, se añade un poco de agua, con un vaso bastará. Con esto evitamos que las verduras queden poco hechas.

Que no te se vaya la mano con el agua

Cuando el agua se evapore por completo, añade la merluza junto con el líquido en el que se estaba macerando. Añade también los champiñones y (si te gustan) las hierbas provenzales, pimienta y pasas. De nuevo añade una pizca de sal y esta vez no pondremos más soja, porque ya iba junto con la merluza. Continua removiendo todo para evitar que se queme, recuerda que el fuego está al máximo todo el rato y en unos 3 ó 4 minutos estará listo.

Trata de ensuciar la mayor cantidad de cacharros posibles, recuerda que luego fregará ella y cuantos más cacharros sucios, mayor la dificultad del plato ¿no?. Así que no te cortes.

Si te quedan así es que eres un campeón

Y para terminar y en vista de que el texto se queda demasiado corto para merecer un tag con mi nombre, os contaré un chiste para alargar la cosa:

Esto son dos putas en un ascensor y dice una:
-Aquí huele a semen.
Y la otra responde:
-Perdón, me he tirao un eructo...

Y otro, un hombre le dice a otro:
-Voy a comprarle un collar a mi mujer.
.¿Si? pues yo la llevo suelta.

Y sin más, me despido hasta la próxima. Chao chicos.

miércoles, 8 de junio de 2011

Grandes frases de la historia (32)

Mujer: ¡Hola!
Alud-Romera: ¡Hola! ¡Buenos días!
Mujer: ¿Cuanto és?
Alud-R.: Son "tanto".
Mujer: Aquí tienes.
Alud-R.: Sus tickets y tenga también este descuento para...
Mujer: Muchas gracias, muy amable.
Alud-R.: No hay de que, mujer...
Mujer: ¡Oye!, A mi no me llames mujer
Alud-R.: Me cago en mi puta vida, lo que tiene uno que aguantar...

"Es increible lo que algunos (o algunas) son capaces de tomarse en el tono más peyorativo, tenía que haberle dicho CHATA"

martes, 7 de junio de 2011

GIORGIA PALMAS, el verano ya llegó

Ya estamos en verano y nos vamos a hartar de ver mujeres ligeras de ropa, pero si tu eres un pringao que no puede ir a la playa, o que el trabajo te ocupa de sol a sol (4 millones de españoles no pueden decir lo mismo), aquí os dejo un pequeño adelanto de lo que os podreis encontrar en las playas cuando lleguen las vacaciones...



Ay, que calor

¿jugamos a las paletas?

viernes, 13 de mayo de 2011

DE COMO EL ESPÍRITU DE SUPERACIÓN Y LA CAPACIDAD DE SUFRIMIENTO, FORJARON MI CARACTER O, EL ENANO

Esa mañana, mis robustos gemelos me hicieron albergar falsas esperanzas. Con la inocencia propia de quien ignora su fatal destino acudí a la cita en la que, sin saberlo, me jugaría la vida, una vez más.
Para la ocasión me prestaron una montura gran reserva. Un hierro amarillo con más años de mili que Franco de caudillo. Para manejarlo correctamente habría necesitado más horas de instrucción que un piloto de combate, pero a los cinco minutos del préstamo ya andaba yo, por ahí, dando pedales.
A cada cambio de marcha, le seguía un sonido insoportable, que obligaba a cualquier viandante que se encontrase a menos de cien metros a la redonda a girarse y mirar en mi dirección. Los complejos engranajes de tan venerable herramienta parecían estar al borde de la muerte y así me lo hacían saber cada vez que se me ocurría forzarlos a cambiar de posición. Más fácil me habría resultado azotarlos con una fusta o picarlos con unas buenas espuelas.
Quisieron los dioses que, a pesar de las dificultades y, gracias al ímpetu de mi juventud, que ya voy dejando atrás, fuese avanzando por polvorientos caminos, poniendo demasiada distancia entre mi ser y mi hogar. Cosa, que habría de pasarme factura, del modo más vergonzante al que jamás nadie hubo de enfrentarse.

¡Vaya pedazo de burra!

Mis compañeros de viaje, aquellos que me invitaron a una "bucólica" jornada, marchaban, indefectiblemente, entre cien y doscientos metros por delante de mi. En ocasiones, se ponían a mi altura y preguntaban: "¿Vas bien?", yo, con el hígado en la boca, siempre contestaba que no, pero aún así no cambiábamos el sentido de la marcha.
Fue frustrante para un hombre como yo, recio, alto, fuerte, de constitución hercúlea y que en esa ocasión rondaba los cien kilos de peso, el no poder plasmar mi superioridad física en una cadencia de pedaleo que me permitiese estar a la altura de Sister y Edison, o porqué no, superarlos ampliamente.
Después de aproximadamente trece kilómetros en sentido Ribarroja, paramos a beber agua y a ver como andaban los ánimos. Yo, expuse de nuevo mis motivos para regresar, pero resultaron inútiles, así que recurrí al comodín "suegra", se hacía tarde y comía en su casa. Fue en vano, no atendían a razones, y yo, que soy tan perseverante que prefiero la muerte a rendirme, me disponía a continuar cuando un ángel puso en mi boca lo que sería mi salvación. Sentí la imperiosa necesidad de expulsar líquidos en forma de salivazo, y esa necesidad se convirtió, con la naturalidad que siempre acompaña a los hombres, cuando no hay mujeres cerca, en una realidad verde, espesa, cuasi humeante y ... ¡sangrante!
Ante aquella prueba material de que había tocado fondo, los convencí para que emprendiésemos el regreso. La parte interna de mi cara se resintió durante semanas del bocado que acababa de propinarme, pero valió la pena, regresábamos a casa.
Ni Ulises en sus veinte años de odisea sufrió tantos percances como yo para recorrer los trece kilómetros de mierda que restaban.

Cuando las cosas son viejas, es natural que sufran averías, es lo que pasa con los electrodomésticos justo cuando se les acaba la garantía. Las bicicletas, no son diferentes. Y esta ley inquebrantable volvió a ponerse de manifiesto justo en ese momento, cuando volvíamos a casa.
Mi calamitoso estado físico me hizo olvidar las recomendaciones que debía seguir para evitar que mi bici se convirtiese en un puto gremlin. A saber; No cambiar de plato bajo ninguna circunstancia; No subir al piñón grande, ni bajar al pequeño; No beber agua sin bajarme de la bici; El cambio, para arriba más duro, para abajo más suave. Como podéis ver, un puto lío y mucho más cuando alguien está al borde de llamar llorando a su mama. Acabé dándole de comer pasada la media noche y descubriendo que pasaba cuando ponías el piñón más pequeño... Que se salía la cadena.
Tuvimos que parar tres veces a poner la cadena en su sitio. Cada pequeña rampa que se cruzaba en mi camino era como subir el Mortirolo o el Angliru, jodido de cojones. Nadie ha sido capaz de ir sobre una bici tan despacio, durante tiempo y no caerse. Caminando me habríais adelantado y así, en estas condiciones fue como llegué al puente de La Cañada, donde con una sucia maniobra por la que apunto estuve de refrescarme en el río, habría de rebasarme el que en un principio pensé era un niño, y habría, sin embargo, de convertirse en mi némesis.
Ahí lo vi partir, dejandome atrás, tan altivo, tan orgullosos de si mismo, pavoneándose con su bicicleta liliputiense. Un enano me había, casi literalmente, pasado por encima. Ahora, fríamente, asentado en la comodidad de saberme mejor que entonces, me sonrío al recordarlo, pero en ese momento mi actual condescendencia se convertía en hiel en los labios. La humillación sufrida no tenía parangón.

¿no os dá un poco de miedo?

Saqué fuerzas de donde no las tenía para lavar mi imagen. El enano pedaleaba como un demonio y me costó una vida coger su rueda, a todo esto Sister y Edison habían desaparecido en la distancia. Mi rostro debía ser un poema, cubierto de sudor y en una mueca constante de esfuerzo extremo. Sin embargo, de vez en cuando, un grupo de amantes de la hípica se cruzaba en mi camino trotando, con esos simpáticos saltitos que todos los jinetes pegan sobre la grupa de sus caballos. Es muy excitante ver a una joven y atractiva amazona dando furiosos golpes de cadera contra su silla de montar. En esas ocasiones, recomponía todo lo posible mi maltrecha figura y ofreciendo mi mejor perfil, sonreía y saludaba inclinando levemente la cabeza, todo un caballero.
Al enano lo dejé atrás en una pendiente a un par de kilómetros de donde me pasó. Fue una derrota efímera, breve, casi tan pequeña como quién me la inflingió, pero el recuerdo de esa humillación aún perdura y cuando las fuerzas flaquean, aún hoy, miro hacia atrás temiendo que el enano esté al acecho. De hecho, el temor a que me alcanzase de nuevo fue lo que me ayudó a no desfallecer.

Volví a ver a mis compañeros de viaje sentados en animada conversación, bajo la tupida sombra de un chopo centenario. Sus bicis en el suelo eran el marco perfecto para el fantástico día de diversión campestre que me habían prometido. Pasé de largo, ni los miré, estaba cegado por el deseo de llegar a casa de una puta vez... Además, secretamente, temía que el punto negro que veía a lo lejos por la retaguardia fuese el enano siguiendo mi rastro.
"¿Donde estabas tío?" me preguntaron, "Me paré a mear", mentí. "Pues si que has tardado", "me meaba mucho"...
Desde aquí me llevaron, casi a empujones, en una doliente peregrinación. Calambres en las piernas, dificultad respiratoria, manos llagadas y culo roto fueron el triste balance de los daños. Tan solo me quedó, en tan aciaga jornada, la satisfacción de ganarles el último esprint. Cuando vi que Nur me llamaba al móvil, esprinté como alma que lleva el diablo, cuando llegué a casa me acordé... No me había despedido.

Edison...
Sister...

¡Hasta luego!

lunes, 11 de abril de 2011

EL DÍA QUE AHORCARON A ROBERTO "EL ROJO"


En verdá sus digo señores, que lo que sus cuento es la pura verdá. Por mis muertos que lo juro, siciera falta.

Hace dos días, al albor de la mañana, preparábamos viandas para romper el ayuno nocturno. Pocos éramos en verdá, pero con nusotros cuatro guardias facian de escolta. De poco nus sirvieron cuando apareció. Lo mismo que un demonio del averno se nos hizo presente. De la nada salió con la espada alzada, por mi madre sus lo juro, siciera falta.

En lo que tardo en cogerme la pija facia picadillo a los guardias. Ustedes perdonen mi jerga, pero va ser como sus digo. Al punto todo acabó y en derredor de la hoguera quedamos los mercaderes, sinco en total, bañados en la sangre de los guardias que en mala hora se quedaron nuestros dineros.

Entonces habló. Le barruntamos la respiración a través de la celada, lo mismo que un mulo bufaba el jodio y con una voz salida de los infiernos nus dijo: "Por la gracia de Dios que me concedió la fuerza de mis brazos os lo pido, entregadme las bolsas o la vida". Al instante Germán contestó "¡Jamás!" y todos lo miramos como si se hubiera vuelto loco y en verdá sus digo que él también pareció sorprendido de lo que había dicho, al menos un segundo, justo antes de que su cabeza estallase como una melona, aplastada por una maza llena de pinchos. Por mis mocosos sus lo juro, siciera falta.

Visto y no visto, las cabezas aplastaba como quien coge nabos, y yo cubierto de sesos, y más sangre, se conoce que del susto me dio un algo y caí redondo sobre la hoguera, ahí me figuro me dio por muerto.

Miradme, miradme, uá, uá, como duele, to el pecho achicharrao, peor que una coz de macho sus digo. Suerte que uno es más bruto que un azadón de granito, sino asado me comían los lobos, como a mis compadres y al loco de Germán, quel diablo lo lleve.

Ni rastro de las mercaderías dejó el demonio, y qué sorpresa cuando llego aquí pidiendo socorro; Lo veo ahí, gastando mis dineros en un yantar de reyes. Roberto "el rojo", el sembrador de viudas se sienta a esa mesa. ¿Sois lo bastante hombres para detenerlo?



-¿Usted está seguro de que ese de ahí es Roberto "el rojo"?¿Dice que lo jura por sus hijos?
-Y por mi esposa lo juro, siciera falta.
-Bien capaz parece ese buey de hacer lo que nos cuentas, y como traga el hideputa, como si se acabara el mundo.
-Si queréis más pruebas, fijarus en la capa, roja como la sangre que ha vertido sus digo.
-¿Crees que podremos con él alguacil? -dijo un compinche.
-Sobraos... -Dijo otro con un juboncillo de cuero y cara de matasietes.
-Prudencia -advirtió el alguacil-, llamad a la guardia de la puerta, que venga y vamos por él.
-Pero si semos siete mi señor, se le aflojarán las piernas al vernos -alegó otro bravo con espada al cinto.
-Pue ser -asintió otro.
-Los bueyes son lentos -apuntilló uno con bigotillo fino al tiempo que sacaba dos dagas de los costaos.
-¿Qué haces loco? -reprendió en susurros el alguacil- Guarda eso o te corto la pija. ¿qué quieres, advertirle antes de tiempo patán?
-Usted si que sabe hablar señor alguacil, ni tan siquiera lo entiendo. -dijo el gañán con el pecho humeante.
-Ala, traedme a la guardia y vamos por él, no se hable más, ¡Bebamos! pago yo.

Y con estas palabras todos se relajaron y sonrientes aguardaron a la guardia pacientemente...

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-Buen día nos dé Dios caballero -dijo el alguacil.
El caballero alzó la vista de su comida y mirando en derredor, terminó posando la mirada en el alguacil.
-Buen día nos dé... A todos -añadió mirando al numeroso grupo.
-¿Me permite? -dijo el alguacil mientras tomaba asiento.
-¿Cambiaría algo si le dijese que no? -respondió el caballero con una sonrisa gélida.
-Bien sabe usted que nada cambiaría. Tenemos cosas de que hablar.
-No le negaré que me importuna e inquieta su presencia, no veo motivo para esta charla, pero sea, espero que no le moleste que siga comiendo -dijo al tiempo que agarraba unas costillas sin el menor rastro de delicadeza.
-Man dicho, que a usted le gusta vestir de rojo... Como la sangre.
-Son los colores de mi señor -contestó el caballero con la boca llena.
-Y que se maneja muy bien con la espada.
-Como pocos -dijo sin mostrar mucho interés a lo que le decía el alguacil.
-¿Tanto como para vencer a cuatro hombres armados? -preguntó el alguacil con malicia.
-Si no son caballeros quizá hasta con quince -contestó algo escamado, sin obviar que eran precisamente quince los hombres detenidos frente a él.
-¿Viene usted por el camino del bosque?
-Y me voy por el de la costa.
-Eso ya se verá -dijo uno de los bravos del alguacil.
-¿Cómo? -replicó el caballero poniéndose alerta con la mano en el cinto.
-Tranquilo compadre, que este patán no sabe lo que dice -dijo el alguacil con una amplia sonrisa al tiempo que posaba su mano en el hombro del caballero.
-El día que un caballero sea el compadre de un alguacil, las mulas cagarán putas, las putas parirán reyes y los reyes yacerán con mulas -casi escupió el caballero.
-¡Huy lo que ha dicho! -dijo un guardia.
-¡Prendedle! -gritó otro.
-¿Qué ha dicho? -preguntó el mercader churrascado.
-Me ofende usted, no es propio de caballeros el despreciar de ese modo.
-No debió el alguacil tomarse tantas licencias con mi persona. No olvide -de repente se puso en pie- que no olvide nadie -dijo alzando su poderosa voz- que mi yerro me da voz para juzgar y poder para matar, por la voluntad de Dios y de mi señor. Así, que se me aparten estas gentes que estorban y tú -señaló al tabernero- trae más vino y panceta que el hablar me da hambre.


El tabernero se acercó solicito a la mesa del caballero, pidiendo permiso para atravesar el nutrido grupo que acompañaba al alguacil. Al llegar a la mesa unió sus manos en señal de disculpa, mientras con cara de absoluta tristeza le decía al caballero:
-¡Oh! mi señor, ilustre caballero, le ruego pueda disculpar a este, su humilde servidor, pero para mi vergüenza la despensa está vacía y la bodega con telarañas, esa era la última tinaja de vino que nos quedaba en esta casa.
-¿Cómo es posible?
-Pero mi señor, aún cabe una solución. Si usted me adelantase los dineros del banquete, yo mandaba a la moza por más suministros...
-Está bien, está bien, aquí tenéis, tres monedas de a cuarto -dijo el caballero.
-¿No podrían ser cuatro? ¿o dos de medio? -habló el tabernero.
-¿Qué son esto, las cocinas reales? con tres vas listo y aún te sobra para alimentar a un ejército.
-Ahí van mis monedas -gritó el mercader saqueado al fuego.
-¡Por Dios! ¿Qué le ha pasado a ese hombre? -dijo el caballero realmente espantado- parece un chuletón a medio hacer.
-Ja, ja, ja -rieron los hombres del alguacil.
-¿No lo reconoce usted? -dijo el alguacil.
-¿Habría de reconocerlo?
-Habría, pues con sus dineros paga.
-Con los mios -replicó el caballero seriamente alterado.
-Con los suyos -repitió el alguacil.
-A mi honor ofende -gritó el caballero puesto en pie.
-¡Y a su madre! -dijo el alguacil.
-Siciera falta -apuntilló el chuletón.
-¡Prendedle! -gritaron los escoltas.

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Por el camino de la costa marchaba una caravana, e integrado en ella un mercader mutilado por el fuego era el centro de atención. Todos querían oír su historia, y él no quería perder ni una sola ocasión para contarla.


En verdá sus digo señores que facian falta cien guardias pa placarlo, pero con quince nos bastamos, por mis muertos que lo juro, siciera falta.

Lo habían cercao los hombres del alguacil, pero el hideputa como un rayo se movía y no más en un suspiro ensartó a dos hombres, mutiló a un tercero y dejó al alguacil pa comer papillas el resto de suesistencia.

Sus digo que nadie salió ileso desa matanza, más que mi persona. Ya mismo andarán dentierro los de la guardia pues muchos cayeron, pero entre tanto valentón y tanta espada fui yo quien dejó como un guiñapo al to poderoso bandolero. Con una pata de cordero lo dejé seco, por mi madre sus lo juro, siciera falta. Va ser que no me hizo cuenta el matón, y por el descuido lo he visto colgado esta mañana. Mis compadres por fin descansarán en paz, ahora que el demonio ha vuelto al averno.

-¡Alto!¡Alto, buenas gentes! -un jinete interrumpió el monologo a gritos-. Haced caso a lo que os digo y nadie perecerá bajo mi espada -el jinete alzó su arma-. Entregadme las bolsas y no ha de haber ningún herido.
El jinete recojió los dineros, picó espuelas y desapareció.
-Ese era el fantasma de Roberto "el rojo", por mis mocosos que lo juro, siciera falta -dijo el héroe, con conocimiento de causa.
El resto del convoy lo miró con excepticismo.
-Mia que es usté tarugo -dijo por fin un tipo robusto, como el más robusto de los leñadores expresando en palabras lo que todos estaban pensando-. No sé a quién mandó usté ahorcar allá en la villa, pero Roberto "el rojo" está tan vivo como la pija de un mozo, y nos acaba de levantar la taleguilla.
Entre el cortejo se levantaron murmullos de aprobación.
-Más le digo, aligere o le parto la crisma, ya me cansé de su jeta de asno perjuro.

Y así, corriendo por el camino, perseguido por silbantes cantos, el comerciante braseado aún acertó a gritar: "Es un fantasma, por mi esposa sus lo juro, siciera falta..."
Y una piedra le acertó...

jueves, 10 de febrero de 2011

TOKIO YA NO NOS QUIERE de Ray Loriga

El Critico Bueno

Con un inicio de lo más extraño, incompresible e inquietante, parece que el autor trata de purgar a sus propios lectores, permitiendo, tan solo, a los que han probado su fidelidad disfrutar de esta magnífica obra.

Los lectores de ocasión, aquellos que retiran la pierna cuando ya han pisado la mierda, serán incapaces de ir más allá de la página veinte. Pero aquellos audaces, los rastreadores de cosas nuevas y frescas, los que se hacen preguntas y no temen que no haya respuestas, estos, seguirán adelante, y como en un cuento de niños en el que retiras un telón y todo cobra sentido (o lo pierde), así descubrirán un mundo tan sórdido y aberrante que desearás vivir en él. Un mundo en el que las drogas, nuevas y viejas te harán sentir capaz de todo y de nada. Un mundo cuasi onírico en el que los sueños son reales y lo real es un sueño. Un mundo en el que si algo te avergüenza o te duele, lo olvidas, y si te gusta y lo disfrutas, lo olvidas también. Un mundo como el nuestro, en definitiva, pero diferente. En este mundo el sexo se intercambia como un apretón de manos, los aviones vuelan a ras de suelo y la muerte no es el final, al menos, mientras te queden baterías.

Aquí tienes una bala blanca, un NPG y farlopa, después ¿follamos?

Ray Loriga nos presenta a un "tipo" con aire de perdedor resignado, que ha decidido que el mundo se acaba mañana y que sería estúpido que le sobrara algo en los bolsillos.

El olvido es el único refugio de los perdedores reincidentes, y el "tipo" de Ray, decide reincidir en el olvido para refugiarse de sí mismo. De su vida, tan penosa como la tuya, o como la mía, pero vida, al fin y al cabo. La vida de un valiente, o de un cobarde, que ha elegido un camino sin retorno para no hacer siempre lo mismo, para hacer algo diferente.

Y por supuesto, Tokio...

"Cuando uno está en Tokio, Tokio está por todas partes"

Un libro, como dice Little Caesar, del que sacaras frases para tatuarte en el brazo.

viernes, 31 de diciembre de 2010

FELIZ AÑO 2011

FELIZ NUEVO AÑO AMIGOS

Bueno, vengo del último almuerzo del año y sinceramente, mi elocuencia ha quedado reducida a cero, así que no espereís ninguna frase vacía y grandilocuente de las que os envian a los móviles estos días. Mi felicitación es más básica. Que el 2011 sea mejor que el puto 2010 que nos deja. ¿Pa qué más?

Con mi batamanta voy a pasar un fin de año de puta madre.
El 2011 s0lo puede ser mejor ahora que tengo mi batamanta.



El que no tiene una batamanta es un pringao, y además bebiendome un carajillo

jueves, 18 de noviembre de 2010

GALACHEFX

LENTEJAS CON VERDURAS

Si señor, con el firme propósito de que los miembros del Galatex Team coman algo más nutritivo que sus mocos, me dispongo a explicaros una receta de las de cuchara.

Espero que las chicas Galatex que llevan tiempo sin publicar, se animen ahora que las llevamos a su terreno, la cocina.

Y sin más vamos al tajo.

Antes de empezar, se tiene que poner buena música de fondo. En este caso, me decanto por Uzzhuaia, porque en unas semanas voy al concierto y aún no me sé de memoria las canciones. Después preparamos los ingredientes:

INGREDIENTES
Para dos personas, siempre y cuando una de ellas sea yo, sino, podreis llenar hasta 5 platos

Medio calabacín
Media berenjena
Medio pimiento rojo
Una cebolla
Un ajo
Dos patatas
champiñones
Un tomate
Un par de zanahorias
Aceite de oliva
Una hoja de laurel
Sal
Pimentón
Agua
Un bote de lentejas


Los ingredientes de primera calidad

Cortar las verduras en trozos, yo prefiero tacos, pero cada uno que lo haga como le salga de los cojones. La cebolla en juliana y a las patatas les haces un corte hasta un poco más de la mitad, y después rompes el resto, con esto conseguirás que la patata se deshaga un poco y dejará las lentejas un poco pastosas, como a mí me gustan...

Cubres el fondo de la olla con aceite, y metes todos los ingredientes. Llenas de agua hasta cubrir, pellizco de pimentón, sal al gusto y cierras la olla exprés. 20 minutos pitando y listo.

¿Qué? ¿No tienes olla exprés? pues en primer lugar te recomiendo que vayas a comprarte una, son como los "superchef" del siglo pasado, si la crisis te ha golpeado tanto como al Gurru que ya no quiere oír hablar de ella y no tienes opción a seguir mi primer consejo, pues entonces metes las verduras y las patatas y le das al fuego, ves removiéndolo hasta que esté todo más o menos dorado. Entonces añades por último las lentejas. No olvides que si las lentejas son de bote tienes que escurrirlas, y lavarlas, no seas burro joder. También dejo siempre los champiñones para el final, cuando las lentejas, si no, se quemarían con facilidad. No olvides que los champiñones también hay que lavarlos. No sabéis como me jode que en pleno siglo XXI tengamos que lavar los putos champiñones, te los venden llenos de tierra y como no los limpies bien, ya has jodido un plato cojonudo, hijosdeputa...

Si tienen esta pinta es que vas por buen camino

Bueno, para los carnívoros como yo, os diré que siempre añado unos trozos de jamón, y un chorizo, aunque el chorizo lo hago aparte, porque a Nur no le gusta que lo ponga en la olla porque suelta mucho aceite. Lo que tiene que hacer uno por amor...

Después de los 20 minutos en la olla exprés, abrimos y aún dejamos al fuego y moviendo de vez en cuando durante otros 15 minutos, de esta manera conseguimos que la comida se espese y llegue al punto pastosillo que a mí tanto me gusta.

Comprobareís que con esta receta manchareís un montón de cacharros. Si eres chico, no tienes porqué preocuparte, tu madre, novia o esposa, agradecida, se ocupará de fregar todo y dejarlo limpio. Si eres mujer, será mejor que vayas fregando sobre la marcha, porque ni tu padre, ni tu novio, ni mucho menos tu marido se prestará a fregar las cacerolas, seguramente ni tan siquiera te digan lo rica que está la comida. En fin, la vida es dura, pero gracias a Galatex World, lo es un poco menos.


No comereis nada mejor en vuestra puta vida


¡Hasta la próxima receta!

domingo, 7 de noviembre de 2010

BIGOTE

Todo fue culpa de estos cabrones

La culpa fue de un par de cabrones. En la fiesta mejicana me pinté un enorme mostacho y los muchachos decidieron que me iba que ni pintado, vaya obviedad. El caso es que se pusieron tan pesados que incluso empecé a valorar la posibilidad como algo real. "¡Coño! el bigote no me queda tan mal", pensé mientras me lo repintaba. Por supuesto, todo esto a Nur no le hacía ni puta gracia, pero me dejaba llevar por la corriente pro mostacho.

Al día siguiente, con un ligero dolor de cabeza y frente a la mancha negra de mi almohada descubrí que quizá todo eso del bigote tan solo era una idea de borracho y lo deseché.

Pero...

Porque hay un pero, estos cabrones hicieron un pacto secreto. Debían conseguir que me dejase bigote fuese como fuese y se pusieron a la faena. Adularon a mi esposa durante semanas, me animaron dejándose ellos mismos, sendos bigotazos de lo más macho, estilo Freddie Mercury, ¿muy macho verdad?. Me invitaron a cerveza de importación y alabaron mi resistencia con el alcohol, como si yo ya no lo supiese. Incluso se atrevieron a involucrar al resto de la parroquia en su juego secreto y mi bigote se convirtió en la obsesión de todos.

Al final, me hicieron creer que era cierto, el bigote era lo que necesitaba para realzar mi varonil figura, sería como subrayar una palabra escrita en negrita. Mi porte, ya de por sí muy masculino, se vería realzado con el mostacho y sería el macho entre los machos, el macho alfa, el super macho. Incluso mi rabo haría más bulto en su paquete. Joder, me dejo bigote diga lo que diga la parienta.

Este fue el patético resultado:
MMM, EEEEHHH, sin comentarios

Como podéis ver la imagen habla por si sola, el puto bigote me queda como el culo. Desde luego mi cara de no haber roto un puto plato en la vida, no casa con la carrera de hormigas que recorre mi labio. Os ahorraré la horrible experiencia de ver esta misma foto hecha con Flash.

Ver mi patético bigote fue como recibir una bofetada gigante

Desde luego intenté ver el efecto de un bigote menos ostentoso en mi rostro y, bueno, el resultado me hizo poner de mal humor.

¿Dejarme bigote? ¡jamás he tenido una idea peor!

En fin, como al final no he tenido valor para salir a la calle con el espantoso bigote que todos querían en mi cara, pues aquí os dejo las fotos del desastre para que se rían de mi, pero en lugar de hacerlo en mi cara y señalándome, lo hagan en sus casas y a solas, así los vecinos se darán cuenta de que están como una cabra y les retiraran el saludo. Esa será mi pequeña venganza.


Las fotos van con dedicatoria:
A los cabrones

viernes, 22 de octubre de 2010

El gilipollas de la semana

Hace unos días, me enseñó mi hermano con el móvil este clásico del Youtube, con más años de mili que franco de caudillo, le reí la gracia y tal como está mandao, pero yo ya lo había visto varias veces. Lo cierto es que algo de gracia tiene y la cara del pobre inocente merece que recuperemos la gran sección que Tonneti dejó en la cuneta.

Aquí tenéis el clásico de la colleja legionaria, para el que no lo haya visto que disfrute con el gilipollas de esta semana...

viernes, 8 de octubre de 2010

Melita Toniolo




Tengo por costumbre ojear la contraportada del AS a diario. Jamás se me ha estropeado el día por seguir una costumbre tan sana. Pero también he de decir que pocas veces he sentido la necesidad de compartir su contenido con nadie más que conmigo mismo. Hoy voy a hacer una excepción... Así que ahí os dejo a la última contraportada del As a ver si merece unos segundos de vuestra gris existencia...

jueves, 2 de septiembre de 2010

FIN DE FIESTA

Se terminaron las fiestas y con ellas también se terminó el verano. La gota fría no tardará en golpearnos, al igual que el síndrome de abstinencia. Y es que han sido doce días de comer y beber en cantidades industriales (sobretodo beber), trasnochar y desfilar.

BEBER

BEBER MUCHO

Trasnochar

Y desfilar

Y aunque este año no ha sido tan "destroy" como otros, no hemos dejado de vivir momentos tan surrealistas como cuando Gran Torino, salió a saludar a sus amigos con tan solo una toalla sobre su cuerpo mojado, o tan desternillantes como el vídeo de homenaje a Ringo.
Gran Torino: "¡Hombre, tú poraqui!"

También hemos internacionalizado nuestra comparsa, abriendo las puertas, de par en par, a dos guapas Polacas y a un Ruso feo.

Agatha y Marta, las Polacas

¿Quién es Farit el ruso?

Para terminar hay que denunciar la corrupción hasta médula y el pucherazo continuado de la Federación Intercomparsas. Hubo Quién en un, justo, arrebato de rabia, arrojó su fantástico y original disfraz sobre las corruptas y desvergonzadas miembros del jurado. Un tongo de libro nos privó, una vez más, de alzarnos con el premio al mejor disfraz, y van...

El mejor disfraz y el más fresquito, joder si hasta tenemos un coche de policia

Por último y desde aquí todo nuestro cariño y afecto para Toni y Eva, dos comparseros que durante las fiestas perdieron a un ser muy querido. Todo el Centenar y por supuesto el Galatex Team, está con vosotros. Un gran abrazo amigos.

DEDICADO A LITTLE